[no_dropcaps type=»square» color=»#464646″ font_family=»Raleway» font_size=»33″ line_height=»58″ width=»58″ font_weight=»700″ font_style=»normal» text_align=»» border_color=»#dadada» border_width=»2px» background_color=»transparent» margin=»»]L[/no_dropcaps]a obra del capellán adventista del séptimo día y la misión de la iglesia, es una sola: restaurar a la destrozada humanidad hasta su plenitud, tanto en la vida presente como por la eternidad. Dios creó a la humanidad plena y completa, con un mosaico de características en el ámbito espiritual, mental, físico y social que reflejaban al Creador. El impacto del pecado destruyó mayormente ese estado original, lanzando a la raza humana a la crisis y a la bancarrota y creando la necesidad de una restauración. Jesús vino para atender esta necesidad a través de un ministerio de restauración a ese estado de plenitud, según se declara en el Evangelio de Juan: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

[no_blockquote text=»La obra del capellán adventista del séptimo día y la misión de la iglesia, es una sola: restaurar a la destrozada humanidad hasta su plenitud, tanto en la vida presente como por la eternidad. » show_border=»no» show_quote_icon=»yes» quote_icon_font=»with_icon» text_color=»#283033″ quote_icon_color=»#283033″]
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