Mayordomía

Los Adventistas del Séptimo Día creen que somos mayordomos de Dios, quien nos ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las bendiciones de la tierra y sus recursos. Somos responsables ante él de su uso correcto. Reconocemos que Dios es el dueño, al rendir fiel servicio tanto a él como a nuestros semejantes, y al devolver los diezmos y dar ofrendas para la proclamación de su Evangelio y el apoyo y crecimiento de su iglesia. La mayordomía es un privilegio que Dios nos concede para ayudarnos a crecer en amor y obtener la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo se regocija en las bendiciones que otros reciben como resultado de su fidelidad.

Por lo tanto: La mayordomía cristiana es un estilo de vida. Es el estilo de vida de una persona que reconoce y acepta el señorío de Jesucristo y trabaja en sociedad con Dios, actuando como su agente en la administración de su vida en la Tierra.

Despertar en cada creyente el deseo de glorificar a Dios y bajo la influencia del Espíritu Santo, compartir sus talentos para que el evangelio eterno llegue a toda persona.

La mayordomía cristiana se originó cuando Dios creó a Adán y a Eva, le entregó el cuidado  de su creación y los nombró administradores de su propiedad. Estableció, con su toque personal, una relación íntima con la humanidad, relación que debía ir creciendo a lo largo del tiempo que pasarían juntos. El concepto de esa imagen compartida y de esa intimidad, también compartida, es fundamental para comprender el espíritu y la dinámica de la mayordomía bíblica.

Dios los hizo socios suyos en la administración de la creación, les otorgó el gobierno de la tierra (Gén. 1:26-28) y colocó todo el mundo bajo su custodia, en un gobierno compartido con él. El hombre ejerció por primera vez la mayordomía cristiana en el Edén al actuar como agente de Dios en la Tierra. En ese sentido se puede decir que Dios estableció una relación de interdependencia con la humanidad.

Ptr. Samuel Castellanos

Asistente: Laura Minelly Ruiz

ÁREAS DE ÉNFASIS

El Ministerio de Mayordomía Cristiana se concentra en las siguientes áreas
de énfasis para cumplir su propósito y misión.

  1. Cuidado de la vida espiritual. Llevar a cada miembro a desarrollar y consolidar el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana. La experiencia diaria con Dios es un factor determinante para la adoración sistemática en todo los aspectos de la vida.

 

  1. Renovación espiritual. El Reavivamiento y la Reforma, es el elemento primordial en el crecimiento espiritual de los miembros de iglesia, deben ser el fundamento de todos los planes del Ministerio de Mayordomía Cristiana.

 

  1. Confianza en la Organización. La confianza en los líderes y en la estructura de la iglesia ejerce un impacto directo en la mayordomía individual. Los miembros pueden crecer espiritualmente con más facilidad cuando entienden el fundamento espiritual de la estructura y función de la iglesia.
  1. Ser Mayordomo Conforme la voluntad de Dios. Animar a todos los creyentes a ejercer una verdadera mayordomía y compartir con otros la bendición recibida del cielo.

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