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[vc_row row_type=”row” use_row_as_full_screen_section=”no” type=”full_width” text_align=”left” box_shadow_on_row=”no”][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]La obra del capellán adventista del séptimo día y la misión de la iglesia, es una sola: restaurar a la destrozada humanidad hasta su plenitud, tanto en la vida presente como por la eternidad. Dios creó a la humanidad plena y completa, con un mosaico de características en el ámbito espiritual, mental, físico y social que reflejaban al Creador. El impacto del pecado destruyó mayormente ese estado original, lanzando a la raza humana a la crisis y a la bancarrota y creando la necesidad de una restauración. Jesús vino para atender esta necesidad a través de un ministerio de restauración a ese estado de plenitud, según se declara en el Evangelio de Juan: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).[/vc_column_text][vc_separator type=”normal” color=”#ffffff” up_style=”px” down_style=”px”]

La obra del capellán adventista del séptimo día y la misión de la iglesia, es una sola: restaurar a la destrozada humanidad hasta su plenitud, tanto en la vida presente como por la eternidad.

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Ptr. Rogelio Morales Domínguez

Asistente: Lemni Pérez Hernández

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